De los archivos privados de Bruce Wayne en la Batcomputer

TOYMAN
Hombre Juguete

Los crímenes con niños como víctimas o testigos deben ser los peores de todos. En el caso de Winslow P. Schott, el crimen fue robo. Siendo todavía un niño genio, Winslow construyó su primer juguete, un modelo de avión, y se lo robaron. El criminal en cuestión, el vecino de al lado de Winslow, era un chico de su misma edad.
Muchos dirían que era solo un nene deseando el juguete de otro. Eso es completamente natural. ¿Todos somos tan inocentes? Para Winslow, fue mucho más que el robo, sin embargo. Es la compulsión del criminal la que lo lleva al crimen. Si el juguete de Winslow pudo ser robado por otro chico, ¿Por qué no podía él robar los juguetes de otros? Más aún, ¿Por qué no podía él cometer robos usando los juguetes que había construido?
La obsesión de Schott es más que su proclividad hacia el crimen. Es un deseo de fama, una necesidad infantil y casi ilimitada de ser el centro de todo. Su aspiración a ser conocido por su genio es una de las razones principales por las que ha pasado tanto tiempo detrás de los barrotes.
Toyman no tiene habilidades físicas especiales salvo su capacidad para crear juguetes de todas formas y tamaños, juguetes que pueden romper cajas fuertes, soltar explosivos, matar y mucho más. Sus juguetes asesinos casi han derrotado a Superman en el pasado.
El crimen deforma a todo el mundo. Puede volver a las armas de un adulto contra un niño, y puede volver a los juguetes en contra de quienes deben protegerlos.

Justice 7, 2006