Yo me convertí en murciélago para
que el elemento criminal me temiera. Pero nunca debo olvidar que ellos
también usan el miedo. A Jonathan Crane le decían espantapájaros mucho antes
de que se volviera al crimen, usara un disfraz, y creara gases alucinógenos
de miedo para hacer caer a sus víctimas.
Hay algunos, en círculos académicos, que sugieren que Crane se volvió al
crimen y su mascarada a causa de las burlas de sus pares cuando era un
profesor de psicología. Pero el crimen es más que el mero resultado del
efecto de semejante opresión. El crimen es una opción. El deseo de tomar
ventaja de alguien más sobrepasa el deseo de vivir justamente con los otros.
El deseo de poder sobre otros, la necesidad de ser temido: Son elementos
comunes entre aquellos que cometen crímenes y los que lo combaten. Tal vez
esta sea la verdad que Crane más teme: que tenía una opción, y eligió mal.